Cabré y Accardi llegaron el jueves en compañía del productor de la cinta, Carlos Mentasti, y de sus parejas respectivas, los actores Soledad Fandiño y Nicolás Vázquez . Quien brilló por su ausencia fue la encargada del tercer papel principal de Papá por un día, la bella Luisana Lopilato. La rubia no pudo viajar con sus compañeros ya que se encontraba en Los Ángeles con su novio, el cantante canadiense Michael Bublé.

El “entrenador de hockey” y su “jugadora”, tales los papeles que encarnan Cabré y Accardi en el filme familiar, estuvieron el jueves a la tarde en el complejo de cines Cinemark (Palmares). Allí pudieron atender a las100 personas que los esperaban, darles besos, abrazos, pósters y sacarse fotos. Luego se dirigieron a toda velocidad a las salas de Village (Shopping), donde las casi 200 jóvenes que aguardaban se mostraron desbordantes de ansiedad.
“Fue caótico”, dijo Gimena, y Nicolás lo confirmó: “En un momento se ‘desmadró’ todo”. Claro, 200 personas (el 98% mujeres de entre 10 y 18 años), con una hora de espera, contra tres encargados de seguridad que no lograron contenerlas. En los 10 minutos que se conservó la calma, Gimena mantuvo su simpatía mientras, Nicolás hizo su mayor esfuerzo para sonreír, aunque se notaba que no estaba cómodo. De todos modos, el inminente caos produjo que el agobio de las fans concluyera con rapidez y los actores pudieran regresar a descansar al hotel Hyatt, lugar donde se hospedaron.
El viernes, ya más tranquilos, atendieron a la prensa y comentaron que los había sorprendido el público mendocino. “Yo les dije que acá la gente era más tranquila”, admitió Mentasti. “Pensábamos que iba a haber 10 personas y terminó siendo una de las provincias en donde con más cariño nos han recibido”, aseguró Accardi.

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